Si bien el arte permite que un sujeto pueda mostrar la singularidad de su mundo subjetivo plasmando lo más íntimo de si en la obra, el diseño no sigue el mismo rumbo, hay un objetivo más concreto ya que se encuentra inmerso en el mundo de lo social, de lo colectivo y no de lo individual.
Así por ejemplo la obra “Mamá” de Louis Bourgeois , nos atrapa a las afueras del Guggenheim Bilbao, representando una araña gigantesca de 9 metros de alto en bronce y mármol.
Bourgeois alude a la fuerza de su madre y a su misteriosa ambivalencia, con matices de protección y devoramiento, formando parte de una íntima reconstrucción de las más terroríficas pesadillas de su infancia.
Y es que el arte no se conforma con adornar o representar una estética de lo bello, sino que la obra se organiza alrededor de un vacío, de lo irreductible, de eso de lo que a veces ya no hay nada que se pueda decir pero está allí sin poder ser simbolizado.
Desde otro lugar, el diseño no se teje alrededor de un vacío sin significantes, es más bien una fiesta estética de significantes que devienen de lo que sucede en nuestros entornos colectivos: el arte, acontecimientos políticos, movidas sociales y culturales. Todo ello forma parte de la fuente de la que beben sorbo a sorbo los más grandes diseñadores y cazadores de tendencias, para así adelantarse a lo que vendrá en la moda.
Imaginémonos por un segundo, ¿Cuál hubiese sido el destino de Louis Vuitton si no hubiera tomado la colorida inspiración del artista japonés Takashi Murakami?, probablemente el estancamiento poco grácil del marrón y unos cuantos conservadores consumiendo el insípido clásico sin riesgos.
El arte y el diseño no navegan hacia el mismo rumbo, ni en las mismas profundidades, son disciplinas diametralmente distintas desde su concepción.
martes, 23 de noviembre de 2010
De lo íntimo a lo colectivo
Publicado por
Anna Lía Barandiarán
en
15:51
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5 comentarios:
Interesante la comparación entre el arte y lo real por un lado, y el diseño y lo simbólico por el otro, no lo había pensado. muy bueno! saludos!
Gracias por tu comentario Nico!
me quedé pensando al leerte que ese real en el arte sería la libra de carne puesta allí en la obra que en este caso no sería negociable como lo fue en la historia del Mercader de Venecia.
Anna Lía: muy interesantes tus reflexiones; dan justo en el punto de los planteos de Lacan sobre la sublimación en el Seminario "De un Otro al otro": "circare, dar vueltas en círculo en torno de un vacío central, en la medida en que algo no está resuelto". El artista produce con su obra un pasaje a lo real, traducción del objeto a como éxtimo del sujeto.
Felicitaciones por el blog, y saludos desde Argentina.
Sebastián Sica
que interesante, nunca lo había visto así.
Interesante artículo.
Saludos
David
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